Es una hija de puta
Viene y me habla de buenos momentos,
Sabiendo que me hace daño recordar
Y yo, solo la escucho.
La aliento a callar, mientras pienso en otra cosa
Pero se me hace imposible, a veces la idea del suicidio otra vez me acaricia
Vaciando los bolsillos mientras desembucho.
A duras penas logro dormir
En las madrugadas siempre aparece
Y el martirio comienza
En fin, para está época ya me estoy acostumbrado
Y quizás ya no quiera cambiar las cosas.
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